jueves, agosto 07, 2008

El Sacrificio

El Sacrificio

-Levántate pequeño Jabbu- fue lo primero que el joven Jaerle escuchó aquella noche; el pequeño drow levanto la vista, se restregó los ojos para observar a aquel que lo despertaba y se atrevía a insultarle, si bien era cierto que era el príncipe paje nadie tenia derecho a tratarlo de esta manera, o eso era lo que él pensaba. – Vamos mocoso, termina de ponerte de pie y vístete con esto- agrego la voz que lo había levantado mientras le arrojaba un fardo, en aquel momento Jaerle supo que era la voz de su hermano Jaxim.

-¿Qué pasa?-inquirió el príncipe paje; la respuesta le llego precedida por una bofetada.

-Un príncipe paje no pregunta, obedece- dijo después de fingir un titubeo o eso deseaba creer Jaerle, puesto que no aceptaría nunca un titubeo por parte de su hermano mayor y héroe, Jaxim- El día que más he temido y añorado ha llegado.

-¿El señor enmascarado te solicita?- inquirió el joven Jaerle pleno de alegría y de nuevo recibió una bofetada por parte de su hermano.

-Mide tus palabras; mocoso-dijo- no, mi señor no me requiere; hoy nuestra casa se enfrentara a la justicia de Ched Nassad, y tú yo nos emanciparemos. Hoy, tal vez, conozcas al drow más importante de la Antípoda Oscura.

-No te creo-dijo no puede haber nadie mejor que tú- frente a aquello el hermano mayor no pudo evitar sonreír, estaba al tanto de que su hermano realmente lo admirada, no sabia como había logrado calar en corazón del incauto drow o ¿Era ya la taimada sangre de su pueblo, que ardía en las venas del niño y comenzaba a hacer efecto? decidió no correr riesgo alguno y lo abofeteo de nuevo.

-Dulce oscuridad ¿Qué te he dicho, mocoso?-le pregunto de nuevo, y luego le aclaró- Sí, hay dos elfos superiores a mí, uno lo conozcas tal vez hoy-agregó- y el otro llegara a ti y se asentara en tu mente y corazón.- de repente el joven escuchó el sonido de una daga que se desenvainaba y su hermano le digo-vamos vístete o te hago una nueva sonrisa.

El viaje a través de los túneles secreto, le evitó al joven drow ver como su casa. La casa D´Ambrathe caía bajo el peso de La Reina Araña; le evito ver también como una yochol era invocada para destruir a todos, para acabar con sus odiadas hermanas, con los plebeyos y los inmundos esclavos… todo caían puesto que su Maestro de Armas no estaba allí. Perdió la oportunidad de ver el momento de máximo dolor sufrido por una matrona, pero por lo menos evito la posibilidad de ver caer a su hermano y con ellos el también.

Mientras que D´Ambrathe yacía en ruinas, sus nobles dados por muertos, sus plebeyos vendidos como objetos y los esclavos traficados como los meros objetos que eran, Jaerle y su hermano se encontraban a kilómetros de distancias en una cueva muy segura. Su hermano lo había puesto al tanto de la situación tanto la de ellos como la de su casa, pero para aquel joven desapegado a los demás, aquellos a penas lo afecto; todo esto al menos duro unos minutos hasta que cayo en cuenta de que su mundo ya no existía, todo lo que había ahora era un vacío.

-¿Por qué la ley de Lolth nos alcanzo?- pregunto; su hermano sonrió y se preparo para abofetearle, pero el joven Jaerle lo miro de forma desafiante y luego, con presteza apunto-ya no soy un joven príncipe paje ¿Sabes?

-Alguien nos delató, tal vez un plebeyo u alguien de una casa enemiga, sea quien sea se ha dicho que había seguidores del Señor Enmascarado en nuestra casa, y por esa razón Lolth le había retirado el favor a nuestra matrona.

De repente Jaerle sintió lo que era el odio de verdad, deseo tener a aquel chismoso a su alcance y poder estrangularlo el mismo. Si bien era cierto que no sentía afecto por ningún familiar, salvo su hermano; la idea de estar en el vacío, solos en el mundo no le parecía atractiva. Apenas había conocido los pesares y placeres de ser nobles y los había perdido todo.

-Estoy… estamos solos en el mundo-dijo

-No lo creo-respondió una voz fuerte y ajena; en aquel momento el joven Jaerle comprendió el concepto de desventaja numérica; alrededor de ellos había un sin fin de drow y al elfo oscuro más pintoresco que había visto.

llevaba sombreo de ala ancha con algo que se llamaba pluma sobre él; tenia el ojo izquierdo tapado con un parche, zarcillo carecía de los largos y lacios cabellos blancos y dejaba al descubierto el pomo enjoyado de una espada.

-Jaxim “amigo” ¿Así que sobreviviste? ¿Tienes lo que me has ofrecido?

-En efecto-respondió Jaxim con una mezcla de respeto y veneración nunca antes vista, a la par que le ofrecía un saquillo al elfo del parche.

-Esto paga mi silencio-dijo- amén que te permite a ti y a tu mascota. ¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Es tu hijo?- el joven Jaerle iba a responderle al elfo del parche, pero una veloz y fuerte pisotón por parte de su hermano lo previno de semejante acto de estupidez.

-Su nombre es Jaerle. Es mi hermano menor y tiene un don único que puede ser de utilidad, esta elegido por El Señor enmascarado.

-Interesante-dijo el drow- es un placer joven Jaerle, mi nombre es Jarlaxle, y esta es tu nueva familia… Bregan D´Aerthe.

***

Jaerle había logrado algo que hace décadas deseaba llevar a cabo en un altar, que fue mejorado con el paso del tiempo, yacía el cuerpo de Jaxim bajo el efecto de un cóctel de hongos. El drow sabia que si bien era cierto que su hermano no podía reaccionar, si podía escuchar y entender.

-Esto no es personal, hermano-le dijo- esto es como la vez que traicionaste a nuestra casa; un sacrificio… un sacrifico mayor o tan grande como el tuyo, la única diferencia entre lo hecho por ti y el mió, es que yo tengo la intención evidente de congraciarme con alguien superior; el tuyo tenia como único fin la libertad…

Jaerle guardo silencio durante un rato y luego agrego- no estoy molesto, ni esto es una retribución personal… nada más lejos de la verdad. Esto lo hago por lealtad, por devoción, por mi entrega a Vaerun. Sé que me salvaste.

Hizo una pausa y luego agrego- Me salvaste y no solo de las hordas que tú mismo azúzate; no, me salvaste de ser un macho de baja estofa; de ser uno más dominado en una sociedad donde las hembras mandan, me salvaste de vivir en la mentira y la fantasía de una trascendencia que no poseía; mí señor tenia razón.

De nuevo llevo a cabo otra pausa dramática para arremeter en su perorata.- El Amo Enmascarado, me pidió que hiciese el mayor sacrificio, cortar con el pasado y mover mi lealtad a mejores derroteros, como quien agitas las dulces aguas de un oscuro lago, tú solo eres un escalafón más, hermano; uno difícil de superar pero no por ello imposible de llevar a cabo.- Sonrió- Tú eres la meta definitiva; empecé con kobolds, luego con duegar, un goblin, luego pase a matar un plebeyo, tal vez una que otra sacerdotisa de Lolth durante los ataques que llevamos a cabo con Bregan D´Aerthe, luego le llego el momento a mi mentor, y al final ha sido tu, después de estas series de sacrificio el Señor Enmascarado me colmara de bendiciones.- Hizo una pausa y comenzó a caminar durante un rato por la caverna mientras cavilaba, luego volvió al altar y agrego.

-Es curioso ver que el mejor jugador de Sava he sido yo-dijo- entre tu y yo hermano, esto no es personal o… creo que si lo es.

En la caverna acto seguido se escuchó un profano cántico en honor al hijo de Lolth, acto seguido el chasquido de un pecho al ser abierto por la punta de una filosa espada y luego el golpe de la punta de esta contra la piedra del altar… en cuestión de segundos todo ya estaba hecho.

Jaerle dejo la cueva y el altar y con ello dejaba atrás la sombra de Jaxim. Vaerun lo había liberado, al fin era libre como se lo había prometido. No pudo evitar sonreír al ver que después de todo él había sido el verdadero sobreviviente.

Ahora a diferencia de muchos miembros de su raza Jaerle no vivía bajo una sombra, para aquella oscura raza siempre hay uno que le hace sombra, dependiendo del sexo y la naturaleza siempre habrá algo que le haga más sombra que otra cosa. A las sacerdotisas siempre será su diosa, un modelo a igualar pero nunca a superar. Para los machos, quieran o no admitirlo estaban las hembras; aún a pesar de aquello la Sombra sobre Jaerle no existía; si bien era cierto que había mejores machos que él, y que los lideres de Bregan D´Aerthe se encontraba aún sobre su cabeza, en el fondo su ser gozaba de algo que ningún otro elfo había conseguido: paz y libertad. Jaerle no pudo evitar compadecerse de la sociedad en la cual había vivido y esperaba que no viese envuelto de nuevo en tal situación.

Para mucho de ellos vivir a la sombra es una inversión, es un incentivo, te preparas para ser el mejor solo con una meta en mente, llevar la muerte a aquellos que te hacen sombras. Cada sufrimiento, cada privación y tormento es un paso más hacia su objetivo; no hay en la sociedad drow modelos que opaque y atormente, ni modelos a seguir, solo existen aquellos modelos que se deben destruir, que molestan y que llevan a un drow a desarrollar tenacidad… Así fue la vida para Jaerle en Bregan D´Aerthe.

Muchas fueron las dagas que eludió, todas ellas consecuencia de vivir a la sombra de Jaxim, otra por hacerle sombra a un acolito. Muchos fueron los dragos que lanzo, los conjuros que disipo, los demonios que invoco para llegar a ser tan digno y cada vez estar más cerca de su hermano, ahora que no estaba ¿Le quitaba aquello sentido a su vida?

Jaxim le instruyó en el uso de la daga y la espada corta; pero fue su mentor Daynathral quien lo hizo perfeccionarse en aquel arte, fue Vaerun quien lo inspiro a ser sociable, a jugar un doble juego, a tener cuidad con las fichas aliadas y enemigas que eran puestas en el tablero de Sava. A Jaxim le debía la vida, pero este le había salvado de las fuerzas de Lolth cuando su casa cayó; este lo llevo a Bregan D´Aerthe donde fue aceptado, pero fue su fe en Vaerun la que le dio el poder para sobrevivir el día a día, no le debía nada a su hermano.

Cuando se entero de que el delato r había sido su hermano no le dolió, pues su hermano lo había librado de vivir bajo el yugo de La Reina Araña y su sacerdotisas, en el fondo sabia que debía devolverle el favor, tenia ahora una razón para volverse mejor, así que no dudo en aceptar misión tras misión; no dudo al momento de hacer aliados entre las otras razas, con otros drow, con monstruos, demonios… nada importo con tal de obtener el poder para librarse de su hermano, para librarlo del dolor. Sabía que en el fondo solo uno era digno de vivir, y el su dogma, la dogma que le había inculcado lo impulsaba a librarse de los yugos.

Poco le importo la muerte de su mentor, ni de aquel que en algún momento estuvo por encima de él, ni tampoco le importaba aquel que acechaba a su sombra… solo le importaba librarse de la rivalidad… ahora que había llevado a cabo aquella hazaña Jaerle se sentía vivo, vibrante y listo para continuar, para vivir de nuevo.

1 comentarios:

Oscuridad dijo...

Gracias por la visita, y considérate agregado también. Ya te leeré con calma... Y cuando vengas para Caracas, avisa para cuadrar un juego.